Las arboledas del orgullo

Dibujo realizado por Sofío para ilustrar este poema.

 

Camino por las calles, viejas, secas,
húmedas, de mi Almería natal, con los pies deshechos,
sin saber, sin pensar, quizás.
Ya no sé donde está mi borriquillo.

Lo busco entre las verdes praderas de los montes,
montes que antaño eran piedras en un camino sin salida;
porque no hay otro camino que el que está entre los árboles.
Comiendo caracoles, entre las flores, anduvo, saltó, brincó;
desafiante, audaz y alegre mi borriquillo.

Hoy, mi España se tiñe de azul, de mojigatería, de falsos santurrones.
Sin piedad, no hay pan ni turrones. Ni moralinas infantiles pueriles
entre las alcobas descastadas de viejos matorrales.

Sofío Madariago, 1943