Poesía punzante

No escribo poesía para alabar a las florecillas,
pues tan ruidoso es el silencio resignado,
que no concibo palabras de color rosa sin espina.
Punzante es la poesía, grito nunca apagado,
arte para el pueblo, grabado en muros de indignación.
Es un juego sin reglas destinado a hacer trampas al dolor.

No hay más destino que el fugitivo futuro no escrito,
ni más pasado que el pesado olvido de la injusticia.
Sin paraguas chapoteo bajo la lluvia del compromiso.
Soy poeta con los pies en el suelo que acaricia,
pero no en los amarillentos charcos de orín apestoso,
aquellos que dejaron los perros guardianes del poderoso.

Cada verso, asonante, consonante, disonante o malsonante,
solo es palabrería, si no rima con el compromiso valiente.
Sin compromiso, poco más que una composición elegante.
Compromiso con la vida, con el amor, con la humilde gente,
con la razón, con el progreso, con la igualdad equitativa,
con la verdad, con la paz y con tus caricias esquivas.

Mi pluma no callará, y al viento vuelan cien poemas.
Gratuitos y caros, los prefiero a uno en la mano.
Cuervos en celo graznan, malditos, ante la luna llena,
que alumbra mi miedo febril al conformismo aletargado.
Mi pluma se alza en un cielo entintado con palabras fugaces.
Como un cazador apunto a ellas y despunto al alba mi boca,
cosida por las alas de la impaciencia de mis días rapaces.

Imposible que nos lo pongan fácil, si “Amén” decimos,
a negras sotanas que visten oscuramente la represión,
cuando en el miedo del pecador se sustenta el catecismo.
Si mis versos callaran ante esta Santa Inquisición,
me sentiría muerto antes de llegar al Santo Infierno.
No creo en madres virginales, pero sí en poesía incestuosa.
Hermanos, nos dan hostias y nos hacen comulgar su credo.

Imposible ser libres, si los sables se nos clavan en el alma,
mientras las banderas sirven para odiar al vecino ondeante.
Contra el desfile militar, palabras corretean indisciplinadas.
Contra los uniformes, el verbo aflora en un poema elegante.
No nos defienden, nos meten en sus guerras que nadie gana.
¿Medallas al valor? Prefiero el valor de una rima en la cama.

Imposible acabar con la pobreza, si gobierna el banquero.
Nos pagan con miseria estéril, nos roban el pan y la casa.
todo se compra y todo se arruina con el rico dinero,
con el que quieren embargar nuestra libertad siempre escasa.
Yo invierto mi palabra en una cuenta de poesía insolvente,
sin crédito, y deposito en la prosperidad mi interés creciente.

Sofío Madariago, 1947

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Un pensamiento en “Poesía punzante

  1. El pulso vital, el bombeo de la sangre, el sentir de los seres humanos, profundo, es siempre muy parecido, independientemente de la época que nos toque vivir, nos preocupan y sufrimos, vivimos y disfrutamos de todas y cada una de las campanas que Sofio hizo sonar en este poema, suenan ahora en la actualidad; Explicando porqué escribir poesia, ofrece un conocimiennto del alma (cerebro) humana excelente. Gracias Señor Madariago por dejarnos maravillas como esta.

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